Blog de Samuel H. Mujica Muñoz, Estudiante de Historia UDP

miércoles, abril 26, 2006

El Historiador y "su" Historia

Introducción
En este segundo análisis de texto, en el cual vamos analizar a Pelai Pagès y a Fernand Braudel, trataremos el tema del Historiador y de “su” Historia, pero ¿Por qué este tema? Porque es un tema que nos llamó mucho la atención al leer a Pagès y a Braudel, y es un tema que todo historiador actual debería tener en cuenta, ¿Por qué mi “historia” es muy distinta a la de otro historiador? ¿Qué factores influyen en las distintas historias escritas en las investigaciones? ¿Esa “historia” es positiva para la historiografía en general? ¿Es buena o mala esa “historia”? Esta y otras preguntas, que van a salir en el camino, son las que nos van guiar para desarrollar el tema.
Al ser un ensayo corto, el nivel de desarrollo del tema es bajo y la posibilidad de seguir desarrollándolo lo voy a dejar para los otros ensayos del ramo.
El Historiador y “su” Historia
“La historia –o la historiografía- no puede entenderse al margen del historiador.”[1] El historiador es una pieza fundamental en la historia –o historiografía-, porque es este individuo el que analiza las fuentes históricas y el que las interpreta para crear una visión de la historia que es la que le pertenece, de acuerdo a su perspectiva, a su visión de mundo y de su formación cultural y social.
I. La Influencia Política
El historiador también esta muy influenciado por la ideología política que profesa. La influencia política, en la interpretación de datos históricos por partes del historiador, “ello se refleja siempre en el producto histórico que elabora”[2], aunque el historiador no haya declarado públicamente su posición política, en Bloch y Pagès se puede descubrir su ideología política, no muy claramente pero después de una lectura con atención y leyendo entre líneas se puede descubrir.
En muchos gobiernos, mayoritariamente totalitarios y autoritarios, los dictadores reclutan a un cuerpo de historiadores que se manifiestan a favor de la ideología para abusar de la historia y crear una historia que favorezca a su causa, los mejores ejemplos que grafican esta situación es la historia alemana realizada por historiadores nazis, en el cual realzaban el racismo y la raza aria en la historia, y el otro ejemplo es, el abuso que hizo Stalin al cambiar la historia de la Revolución Rusa de 1917.
Pero esto no solo pasa en los gobiernos autoritarios o totalitarios, también pasa en la masa popular y en los gobiernos demagógicos. En estos gobiernos, se exaltan las figuras de algunos héroes o caudillos, se llega al extremo de crearle un mito sobre su persona y la “verdadera” historia queda relegada o, incluso, borrada de los archivos oficiales, un ejemplo de este tipo de mitos, ha sido el de Ernesto “Che” Guevara, este caudillo de los años 70 en América latina, ha sido resaltada y se ha creado un mito, después de su muerte en el año 1967, este mito resalto el espíritu socialista de la América latina de los años 70 y la lucha por la revolución campesina. El che murió asesinado en Bolivia, y su imagen esta en todas partes del mundo, en especial, en América latina, donde ya se volvió todo un marketing, en el cual se venden poleras, posters, etc. Con la imagen del caudillo. Otro ejemplo -para el caso chileno- es Salvador Allende, este hombre fue presidente de la república de Chile, entre los años 1970 a 1973, pero su mandato fue interrumpido por un pronunciamiento militar, encabezado por el General Augusto Pinochet, Allende al no tener más remedio, en la lucha por la moneda, se quita la vida. Allende en la actualidad, se le esta creando un mito y se le esta resaltando su figura casi como la del “Che” Guevara, hay muchos nombres de calles, y puentes –en las cuales yo he visto- que tienen el nombre del ex-presidente, también ha muchos productos comerciales con la figura de Salvador Allende, solo hay que ir a varias ferias artesanales en Santiago –para mí caso- y se encontrará en varios puestos con productos de Allende y al lado productos del Che.
Esta manipulación histórica no es reciente, en la antigüedad también se manipulaba la historia, el caso egipcio es el más claro – no hay necesidad de explicarlo, ya que en Pagès se da la explicación de este caso-, nos vamos a centrar en el caso de los Incas. Cuando el sapa inca moría, el sucesor borraba de la historia a su predecesor, con el único fin, de que su reinado sea el principio de la historia del “imperio” incaico. Por esa razón es que sabemos muy poco de la historia incaica, y lo que sabemos se lo debemos a los cronistas españoles del siglo XVI y XVII, ya que documentos escritos no existen porque, como se explicó antes, el sapa inca los eliminaba o se atribuía a el todo lo que sus predecesores habían hecho.
No solo hay que pensar que en los gobiernos autoritarios hay abuso de la historia, también en democracia se abusa a la historia pero en menos grado, entonces cuando se hablé de abusos a la historia, no piensen inmediatamente en un gobierno totalitario o autoritario, sino también piensen que en democracia también se abusa y se manipula de la historia.
II. La “realidad” Histórica y interpretación del Historiador
¿Por qué el titulo de “realidad” histórica? Porque hay una realidad histórica que son los hechos históricos, pero cada historiador percibe su propia realidad histórica. Los hombres – en el sentido general- perciben realidades muy distintas, y el historiador –no es distinto, ya que también es un ser humano- percibe una realidad distinta, esta es la “realidad histórica”. Esta percepción esta condicionada por una serie de determinantes, según Pagès, como “una clase social determinada, que poseen una ideología determinada (consciente o inconsciente) y un sistema de valores frente a la vida y a su sociedad, que profesan o no creencias religiosas, y que pertenecen a un grupo nacional de terminado”[3]. Pero estos determinantes no siempre son así, ya que los historiadores que hacen ahora la historia desde abajo, es decir, los historiadores que hacen la “historia” que nunca se hizo, la historia de la masa popular y la historia que se considero como “inservible”, porque no cumplía los parámetros que los positivistas y neo-positivistas inculcaban a sus estudiantes y en las obras históricas, pero ya en la segunda mitad del siglo xx con la escuela francesa de los Annales esto cambio y la corriente de la historia desde abajo se fue creciendo con el tiempo, se fue haciendo más conocida en el ambiente historiográfico occidental – ya que no se como es la historiográfica en oriente y medio oriente-, y ahora esta forma de hacer historia es común en la actualidad y muy atractivo de investigar. Hay historiadores que no son de esta clase específicamente, la mayoría es de la clase alta o media – en el caso chileno-, un ejemplo de esto sería la historia de los movimientos obreros del siglo XX, las historias de la vida privada, la historia de los partidos y movimientos político, etc. O también un historiador de una ideología especifica realiza una historia de la ideología opuesta a la suya, ejemplo de estos hay varios, como las historias sobre el comunismo chileno, hecho por historiadores de derecha, o historias de derecha o de centro, hechas por historiadores tanto de derecha como de izquierda.
Lo bello que tiene la historia –que algunas otras disciplinas no la tiene, como la antropología, sociología, etc. -, es que al ser muy subjetiva la interpretación de la realidad historia, un historiador cuya interpretación histórica es muy distinta al historiador que esta leyendo o analizando para su trabajo de investigación, este puede criticarlo y tener una discusión con el otro historiador, en su trabajo de investigación con ejemplos o refutando sus argumentos. En el momento que se lee ese trabajo de investigación, y se llega a esa parte, el lector se puede imaginar a los dos historiadores discutiendo, pero la desventaja es que el historiador citado no puede contra argumentar y prevalece el historiador que escribió la obra historiográfica, ya que es él el que elige las citas que quiere debatir o criticar y no deja que el otro deje defenderse –esto pasa, consciente o inconsciente-, esto ayudan a la creación de nuevas teorías y argumentos sobre un tema especifico, a la diversidad de pensamientos y no cerrarse a un paradigma único en la disciplina .
Conclusión
Al finalizar este segundo ensayo analítico, las conclusiones que podemos llegar, es que el historia no puede y es casi imposible que sea objetiva, por la razón de que el historiador interpreta la “realidad histórica” desde su punto de vista, desde sus valores, creencias y visión de mundo. La influencia política e ideológica en la obra historiográfica es muy notoria en su forma de abordar el tema, pero a veces esta forma de abordar un tema histórico puede caer en un abuso a la historia, y esto puede ser muy perjudicial, por que se desvirtúa la “realidad” histórica y se puede crear una mentira muy grande. Por esa razón, hay que tener cuidado con la interpretación de la fuente y criticar su procedencia y si es original o una copia hecha a favor o en contra de una causa, que es lo que sucede con los gobiernos autoritario o totalitarios.
Las preguntas que se plantearon al principio –en la introducción-, no se respondieron completamente y se van o pueden resolver más adelante u otro historiador las puede resolver


[1] Pagès, Pelai; Introducción a la Historia: Epistemología, Teoría y problemas de método en los estudios históricos, Ed. Barcanova, Barcelona, 1983 P.43
[2] Ibíd. P. 48
[3] Ibíd. P. 47

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martes, abril 04, 2006

March Bloch, Casu y la Historia



Bloch en la introducción de su libro, Introducción a la Historia, empieza con la siguiente pregunta “‘Papá, explícame para qué sirve la historia’, pedía hace algunos años a su padre, que era historiador, un muchachito allegado mío”, esta es una pregunta que a todo historiador se la van hacer a en toda su vida de historiador, niños, adultos, familiares, amigos, etc.… siempre la van a preguntar “¿Para que sirve la historia? ¿Qué más hay que escribir, si esta todo escrito?” esa y otras son algunas de las preguntas que el historiador se tiene que enfrentar.
“Ya tenemos, pues, al historiador obligado a rendir cuentas. Pero no aventurará a hacerlo sin sentir un ligero temblor interior: ¿Qué artesano, envejecido en su oficio, no se ha preguntado alguna vez, con un ligero estremecimiento, si ha empleado alguna vez juiciosamente su vida? Más el debate sobrepasas en mucho los pequeños escrúpulos de una moral corporativa, e interesa a toda nuestra civilización occidental”. Es decir, que el debate sobré sí el historiador que ha pasado toda su vida a este oficio, le ha servido de algo este gran esfuerzo de investigar sobre nuestro pasado o fue una perdida de tiempo, y si le ha servido, aportó algo a la civilización occidental. La civilización es histórica, “la herencia cristiana como la herencia clásica” es histórica, “los griegos y los latinos –nuestros primeros maestros- eran un pueblo historiógrafos. El cristianismo es una religión de historiadores...Por los libros sagrados, tienen los cristianos libros de historia, y sus liturgias conmemoran, con los episodios de la vida terrestre de un Dios...Nuestro arte, nuestros monumentos literarios, están llenos de los ecos del pasado”. Es decir, que nuestra cultura al ser, en sí misma histórica, la historia ha sido, en la actualidad, muy prejuiciada, es decir, la gente piensa que la historia es fome y muy aburrida, este prejuicio se inicia en la etapa escolar, porque la enseñanza de la historia en el colegio es muy positivista, ya que el programa de estudio para este ramo, en el caso chileno, fue credo en el siglo XIX, en plena corriente positivista, esto es muy perjudicial, porque se enseña de una forma muy monótona y muy lineal, y no permite la reflexión histórica por parte de los estudiantes. La historia se esta enseñando de una forma muy “científica, es decir, se esta cuantificando y clasificando, algo que no se puede clasificar, porque la historia es muy subjetiva y muy amplia, para delimitarla de la forma que se hace en el sistema educativo chileno.
El historiador es “guardián” de la “historia mejor comprendida”, y cuando la civilización se aparte de la “historia mejor comprendida” y empiece a ganar terreno la “historia mal comprendida”, nosotros los historiadores, tenemos que ponernos en guardia y combatir esa tendencia.
Pero si eso llegará a suceder seria cuando se produzca una gran ruptura en nuestras más constantes tradiciones intelectuales.
“¿Por qué razón se han dedicado a la historia?” Es la misma pregunta que se le podría hacer a un militar o un abogado, y van a responder, que es su vocación, porque les divierte hacer lo que estudiaron y lo van a hacer por el resto de su vida. Para un historiador es lo mismo, pero la diferencia, es que al historiador no se le remunera por realizar una investigación histórica, lo hace por amor a la historia y sabe que la recompensa le va a llegar al final de la investigación por un buen trabajo, “este encanto está muy lejos de acabarse, en cuanto da principio la investigación metódica, con sus necesarias austeridades; si, entonces, por el contrario –como pueden testimoniar todos los verdaderos historiadores-, gana todavía en vivacidad y en plenitud, nada hay en ello que, en cierto sentido, no valga para cualquier trabajo del espíritu. La historia, sin embargo, tienen indudablemente sus propios placeres estéticos, que no se parecen a los de ninguna otra disciplina.”. Este atractivo que la historia provoca, es muy especial, porque es una atracción a las actividades de los seres humanos del pasado y del presente, “este hecho, más que otro cualquiera, para seducir la imaginación de los hombres. Sobre todo cuando, gracias a su alejamiento en el tiempo o en el espacio, su despliegue se atravía con las sutiles seducciones de lo extraño”.
Cuando uno va al Archivo Nacional o a uno privado como historiador, el sentimiento que provoca leer cartas, documentos oficiales y hasta notas, es un sentimiento que es muy difícil de explicar, ya que al encontrarse con estos documentos antiguos y tratar de descifrar lo que dicen, la forma de escritura, las firmas, etc... Es único y dan más ganas de seguir investigando y la vocación histórica crece mucho más al leer esas fuentes, eso es a lo que se refiere Bloch.
“Pero si esa historia a la que nos conduce un atractivo que siente todo el universo no tuviera más que tal atractivo para justificarse; si no fuera, en suma, más que un amable pasatiempo como el bridge o la pesca con anzuelo, ¿merecería que hiciéramos tantos esfuerzos por escribirlas? Por escribirla, según lo entiendo yo, honradamente, veridicamente, y yendo en la medida de lo posible hasta en los resortes más ocultos, es decir, difícilmente”. Hay mucha gente, la mayoría adultos que y se jubilaron o quieren tener un hobby, que estudian la carrera de historia y después no se dedican, la mayoría, a este oficio, que es tan hermoso, no realizan ninguna investigación y se hacen llamar historiadores porque tienen el cartón y con eso, creen tener la autoridad de decir la “verdad”. Pero hay otros que estudian historia primero como hobby y después que descubren su atractivo se dedican 100 por ciento a este oficio.
Hay gente, que no le gusta la historia y lo único que hace es hablar mal de ella. Los problemas que presenta Bloch en su epoca son casi similares a los que tenemos hoy. “nuestros problemas serán los mismos que impone cotidianamente al historiador su materia.”.
“La historia no es lo mismo que la relojería o la ebanistería. Es un esfuerzo para conocer mejor, por lo tanto, una cosa en movimiento”, es decir, que siempre hay cosas nuevas, nuevos datos y descubrimientos, y es por eso que la historia no están rigida, como algunos piensan, este oficio siempre va a estar en constante movimiento.
Para Bloch, la historia es una ciencia, pero “que se halla en la infancia” todavía, las otras ciencias, “tienen como objeto el espíritu humano”, mientras que la historia recién ha llegado al campo del conocimiento racional.
La “ciencia histórica” que plantea Bloch, como se dijo antes, esta todavía en la infancia o “bajo la forma embrionaria del relato”. Es muy joven para consolidarse todavía como ciencia, ya que, como dijo Bloch, “mucho tiempo envuelta en ficciones, mucho más tiempo todavía unida a los sucesos más inmediatamente captables, es muy joven como empresa razonada de análisis. Se esfuerza por penetrar en fin por debajo de los hechos de la superficie; por rechazar, después de las seducciones de la leyenda o de la retórica, los venenos, hoy más peligrosos, de la rutina erudita del empirismo disfrazado de sentido común”. Por esta razón algunos historiadores, como Fustel de Coulanges y Bayle decían que la historia era llamada “la más difícil de todas las ciencias”.
Tambien dice que su generación está en mejor situación que la de fines del siglo XIX y principio del siglo XX –para que decir nuestra generación-, ya que esa generación estaba muy influenciada con el positivismo. En cambio, la generación de Marc Bloc era muy distinta, ya que en esta época estaba la escuela de los Anales, el cual tiene una tendencia más liberal que la escuela alemana de Ranke.
(Continuará)

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domingo, abril 02, 2006

Clío, la musa de la Historia



Para empezar con este blog, primero tenía que hablar de Clío, porque es la musa que inspira a todos los historiadores del mundo y va a ser ella la que me va a inspirar en este nuevo blog.


Era la musa que cantaba las hazañas gloriosas y las empresas nobles de los héroes acompañándose de su cítara y su nombre fue pronto unido a la historia. Se la representaba con un manuscrito en la mano y junto a ella un scrinium (cofrecillo o caja cilíndrica donde se guardaban libros, papeles, etc). Otras veces se la representaba con una trompeta en la mano derecha, la trompeta de la fama, para proclamar los grandes hechos o bien con una clepsidra, emblema del orden cronológico de los hechos históricos, o con un globo terráqueo y junto a ella a Cronos para indicar que su misión abarca todos los lugares y épocas.

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